#FYI

SER GAY por personas de 20, 30 y 40 años

Con motivo del PRIDE, tres personas de diferentes décadas comparten cómo fue que se dieron cuenta que son gais.

El de 20

No puedo decir que siempre me consideré diferente, para mí lo único diferente que tenía de los otros niños es que ellos jugaban fútbol y yo prefería leer. El concepto de gay me fue difícil de aceptar. Crecí con la imagen del gay estereotipado que se mostraba en las películas, el hombre amanerado, artístico y fashionista, algo que no sentía que iba conmigo.

Aprendí que me gustaban los hombres en secundaria. Recién había salido la cuarta película de Harry Potter y, mientras mis compañeros hablaban de Hermione con el vestido rosa, yo no dejaba de pensar en ESA escena de Harry en la bañera. Por mucho tiempo tuve miedo a aceptarlo y lo rechacé hasta la universidad. Una vez ahí me encontré con varios hombres gais que no encajaban con el estereotipo que mostraban.

Dejé de tenerle miedo al que dirán y me enfoqué en ser yo de la manera más yo posible. Entendí que ser gay no es encajar en un estereotipo sino amar a quien quieres y ser y compartir la felicidad que eso ocasiona.

El de 30

Desde pequeño siempre supe que no era un niño como todos los demás. Me encantaban las espadas, las armaduras de Los Caballeros del Zodiaco y los carritos, pero también las muñecas. Al grado de que a los seis años le pedí a Santa un Ken y me lo trajo. Para mi mala suerte, a una de mis primas le trajo el mismo y esa navidad varios familiares me juzgaron por tener un juguete de niña.

El momento que definió y en el que supe que no era igual al resto de mis amigos y compañeros de la escuela, fue cuando comenzó a gustarme un niño de otro salón durante la primaria. Para mi lo “normal” era que a un niño le gustara una niña y viceversa, llegando a pensar que tenía algo malo. Me juntaba con niños en su mayoría, y el verlos que tenían novia ejercía una gran presión en mí porque no compartía ese mismo interés. Era tal mi preocupación de no entender lo que me pasaba que recurrí a mi mamá y le conté. Ella me dijo que yo no tenía nada malo y que en la naturaleza había también niños a los que les gustaban otros niños y niñas a las que les gustaban otras niñas, y que cuando fuera más grande lo iba entender mejor, y así fue. Dejé de juntarme con niños por la incomodidad de ser cuestionado del porqué no tenía novia y comencé a tener más amigas, continuando así por varios años hasta que dejé de darle importancia al asunto de la novia.

Cuando supe que Santa eran los papás, comprendí que mi mamá no me había reprimido desde antes de que le dijera, ella ya sabía que yo tenía gustos diferentes. Al ir creciendo conocí gente que era igual a mí, yo no era el único al que le gustaban los hombres. Eso me hizo sentirme parte de un grupo porque sabía que no estaba solo y teníamos que lidiar con las burlas o comentarios  negativos de alguno que otro compañero de la escuela.

Actualmente varios miembros de mi familia saben que soy gay, inclusive cuando le dije a mi abuelo su consejo fue que dejara que se me resbalaran todas las ofensas y eso es lo que hago, aunque a veces es difícil y llegan afectar un poco pero me recuerdo a mí mismo que lo que otra gente piense de mí no es mi problema.

El de 40

¿Cómo fue la primera vez que me di cuenta que era gay? Eso es complicado de explicar, considerando que soy un hombre de 40 años y cuando era niño esos términos no se usaban. Podías escuchar en tono de burla “pareces niña” o “te gustan los niños” y ya en plan rudo llamarte “maricón”. Pero incluso esas palabras no tenían mucho sentido, en especial la última porque mi papá la usaba mucho cuando veía un partido de fútbol, manejaba o incluso cuando hablaba acerca de que su jefe no le había dado un permiso. Entonces asumí que era una forma de decir que eras débil, cobarde, injusto, malo, tonto, diferente; y en lo diferente, ahí sí podía encajar porque no me gustaba el fútbol, tampoco pelearme o ensuciarme; me gustaba bailar, quería una Barbie y un hornito de juguete, y esto sí sabía que me hacía distinto a otros niños, pero aún así yo no era niña ¿o sí? o ¿qué diablos era?

Hoy puedo entenderlo mejor, soy un hombre al que le gustan los hombres ¡y ya! eso es todo, porque aún sigue sin gustarme el futból, ensuciarme o pelear, igual que a muchos otros hombres. Me sigue gustando bailar y cocinar en un horno real y coleccionar muñecas, incluso ahora sé que a los hombres también les gustan las Barbies, pero de carne y hueso, jajaja.

Es complicado que aún ahora no encajo del todo en ciertas etiquetas de ser gay, como cuando me mandan mensajes preguntando mi opinión sobre unos zapatos de mujer, un vestido, maquillaje o peinado, y no tengo ni idea porque nunca he usado, o sea, claro que tengo opinión y sentido común pero, ¿acaso los demás no lo tienen? en especial las mujeres, entonces, tal vez no soy gay, o lo que los demás quieren que sea un gay, yo sólo sé que soy un hombre adulto de 40 años haciendo, amando y respetando lo que le gusta y lo que quiere, tal como me enseñaron en casa, en la escuela e incluso en la iglesia. Y que, además, estoy casado con otro hombre.

#PRIDE 

 

 

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