#FYI

Mi vida con el Movimiento Anti-popote: PARTE 1

Hace exactamente dos años, escribí por primera vez en este blog sobre el Movimiento Anti-popote, idea creada por un niño estadounidense llamado Milo Crees que consiste en que los restauranteros pregunten a sus clientes si necesitan popote para su bebida, en lugar de añadirlo de manera inmediata. Desde que supe en qué consistía esta iniciativa y al enterarme de la alarmante cifra del uso de popotes por día a nivel mundial (500 millones aprox.), me prometí que iba a reducir el uso de este utensilio para contaminar menos. Tras varios meses de ponerlo en práctica, te presento a continuación mi experiencia en esta primera parte.

Hikers tied together while holding a flashlight and waliking in

Quizás suene sencillo decir que vamos a dejar de utilizar popotes, pero no es algo que suceda de la noche a la mañana porque honestamente estamos muy acostumbrados a usarlos en varias de nuestras bebidas y a desecharlos sin hacer conciencia de lo que estamos provocando.

¿Realmente lo necesito?

Ésta es la pregunta que todos debemos hacernos siempre al pensar en usar un popote. Muchas veces lo usamos por costumbre y en algunas ocasiones no es tan necesario. El primer paso que tomé para dejar de usar este utensilio fue justamente con el que comenzó la iniciativa, los restaurantes. Ya sea que pidas un refresco, una limonada o algún agua de sabor, es casi un hecho que te van a entregar un popote, de esos blancos que vienen dentro de un plástico transparente. Por una cuestión de higiene se recomendaría utilizarlo, pero en lo personal para mí si el restaurante se ve muy limpio no veo porque descartar el uso de éste.

Así comencé con esto, disfrutando mi bebida sin popote y encomendándome al Maestro Limpio para que mi vaso no estuviera sucio. Me topé con algunos lugares en los que me servían mi bebida con el popote dentro del vaso, lo cual me molestó mucho porque era una decisión mía y no de ellos. No me costó mucho trabajo quitarme la costumbre de utilizarlos en los restaurantes, inclusive aunque a veces la gente me viera medio raro por estar tomando mi bebida directamente de una de esas copas enormes y pesadas.

Después decidí aplicarlo en uno de mis lugares favoritos, el cine. Cuando voy es casi un hecho que compraré un combo de palomitas y refresco, lo cual significa algo, uso del popote. Por si no lo sabían, una de las causas que originó la creación del popote fue que las personas dejaban de ver el partido de baseball por darle un trago a su soda. Podría decirse que es algo similar en el cine al disfrutar y estar concentrados viendo una película.

Las primeras veces que dejé de usar popote en el cine, me daba miedo que se derramara el refresco al tener que quitarle la tapa de plástico al vaso y acercar éste a mi boca. Me fui acostumbrando con el paso del tiempo y en la actualidad ya no lo uso. Entiendo la comodidad de solamente estirar el brazo hasta el portavasos y acercar el refresco con el popote hacia la boca sin perder de vista la película, pero creo que no pasa nada por un segundo que dejes de ver la cinta (salvo que sea dirigida por David Lynch).

Los restaurantes y el cine son los lugares en donde he dejado por completo el uso del popote, y me da gusto que a la fecha existan establecimientos donde te preguntan si vas a necesitar un popote, lo cual puede indicar que más se estén sumando a este movimiento.

Hace como un mes fui a la cafetería de la Librería El Péndulo en Perisur y pedí un frappé, que venía con una cuchara de metal y un popote en un empaque de papel. Como tenía la cuchara, no me vi en la necesidad de tener que abrir el popote, pero mi primo Joshua (colaborador en este blog), quien también había pedido un frappé, abrió su popote y me dijo que era de papel. Por consiguiente, también abrí el mío y me gustó que El Péndulo estuviera utilizando popotes de papel como una alternativa para contaminar menos. ¡Muy bien ahí!

Drinking straws

Las piedras en el camino

Uno de los problemas a los que me he enfrentado al unirme al movimiento anti-popote, ha sido el hecho de que en algunas situaciones me he visto en la necesidad de usarlo porque se me olvida cargar mi popote reusable o hay bebidas diseñadas en las que es indispensable el uso de éste, como los frappés que utilizan uno que parece una palita, o los juguitos o lechitas que traen uno consigo. Con el simple hecho de sacar el popote de su envoltorio, ya me da un remordimiento de conciencia porque va justamente en contra de lo que hago. Necesito encontrar una alternativa que me ayude a no olvidar mi popote reusable y a cargarlo siempre conmigo, quizás en la parte 2 les cuente sobre esto.

Una anécdota que me pasó con un popote reusable, fue que un día fui a Starbucks y pedí un frappé. Pero como me lo iba a tomar en casa, no tomé ningún popote. Al llegar le puse mi popote reusable, me lo terminé y aventé el vaso con todo y mi popote a la basura. Adiós popote reusable.

No solo es la cuestión del popote

El hecho de ya no utilizar popotes y hacer un reflexión de la basura, me ha hecho pensar en algunas situaciones donde contaminamos mucho. Como las idas al super, en las que acumulamos bolsas de plástico cuando podemos utilizar bolsas de tela. Últimamente utilizo más éstas últimas y las pongo en un lugar estratégico donde pueda verlas y recordar que debo usarlas. Muchas personas a veces decimos que no contaminamos mucho, pero la verdad es que sí lo hacemos, todos lo hacemos. Aquí lo importante es sentarse y reflexionar sobre qué estamos haciendo para salvar al planeta y de qué otra forma podemos ayudar.

Podemos ser agentes de cambio

Al adoptar esta forma de vida más amigable con el medio ambiente, mi mamá y mi hermano comenzaron a adoptarlo también. Mi mamá no utiliza popote cuando vamos al cine o algún restaurante. Con mi hermano hace poco fui al cine y utilizó un popote para su refresco, él vio que yo no utilicé y le dije las razones. En nuestra próxima ida al cine, él ya no utilizó popote y me dijo que yo tenía razón porque no era tan necesario, me sentí tan orgulloso de que al menos las personas cercanas a mí estuvieran uniéndose al movimiento anti-popote.

Lo más fácil es empezar con nuestra familia, amigos y así crear conciencia de la cantidad de basura que estamos produciendo, porque como dije anteriormente, no solamente es el hecho de desechar un popote, sino el acto en sí de no hacer conciencia de lo que le estamos haciendo al planeta. Quizás pienses que por no usar un popote no vamos a cambiar nada, pero la verdad es que la esperanza muere al último y el calentamiento global es real, así que manos a la obra para salvar a todos los seres vivos, en los que también nos estamos salvando nosotros.

Quizás a finales de este año escriba la segunda parte de cómo he logrado corregir los errores que me han llevado a utilizar popotes desechables y te cuente algunos tips que te puedan servir.

#MovimientoAntiPopote

2 comentarios

  1. Hace aproximadamente un mes comencé también a no usar popote, porque en realidad son ese tipo de “comodidades” que nos hacen “la vida mejor”, aunque eso signifique màs contaminación y cosas que aunque no vemos, están presentes. Felicidades por la iniciativa.

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