ficciones

Sueño de invierno

Le parecía bellísima: la navidad realmente le sentaba bien. Llevaba uno de los espantosos suéters de colores rojo, verde y blanco que la abuela cocía para los nietos cada año, aunque él sabía que ella los amaba. Tenía el cabello recogido en una media coleta sujeta con un listón rojo y el fleco le caía suavemente en la frente.

La mesa estaba esplendida y la comida deliciosa. Todos se habían puesto elegantes para cenar, pero nadie brillaba como ella, que en ese momento reía mientras Rickard le pasaba el puré de papas.

¿Qué clase de nombre era ese? Había escuchado Richard, pero Rickard nunca. Le sonaba como a nombre de príncipe europeo y eso le chocaba todavía más. No era difícil imaginar las razones por las que lo había elegido a él. Era atractivo, educado, al parecer había viajado por más de medio mundo, tenía acento inglés y manejaba el protocolo de los cubiertos con tanta naturalidad como respirar.

Pensándolo bien el suéter no era espantoso, tenía como una onda retro cool, o tal vez era el poder que ella ejercía sobre él, y no se refería al suéter.

Esta cena continuará… y terminará a golpes.

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