ficciones

EL COMBO CUATES

Le sudaban las manos porque era la primera cita que tenían y no quería arruinarla. Conoció a Teresa desde hacía tres años cuando se mudó a la casa de al lado. Con el paso del tiempo se hicieron amigos, lo que desencadenó que comenzase a gustarle por su forma de ser y su increíble sentido del humor. Después de haber reunido el valor mientras transcurrían algunas semanas desde que Teresa y su novio Pepe habían cortado, la invitó al cine por primera vez. Y helos aquí en la fila de la dulcería.

-¿Qué compramos?-

-Las palomitas no pueden faltar. Ver una película sin palomitas es como no haber venido al cine – contestó Teresa. Mario le sonrió y volteó hacia las opciones de productos para ver cuáles pedían. Analizando el deseo de ella por las palomitas y para verse involucrado en lo que para Teresa era una experiencia completa en el cine, tenía que comerlas, por lo cual necesitaba una bebida.

-¿Te parece si pedimos un combo?-

-¡Justo eso te iba a decir! Creo que es la mejor opción para que cada quien tenga su bebida- contestó Mario. Se dio cuenta que había sido un error haberse expresado de esa manera, porque a pesar de que podía imaginarse a los dos compartiendo un maxi refresco como si fueran la dama y el vagabundo, sabía que esto debía ir lento.

-Ok, que cada quien tenga su bebida-

Teresa entrecerró los ojos y comenzó a analizar las opciones, lo que le daba un aspecto de estar planeando conquistar el mundo. Mario leía también las opciones, hasta que se topó con el combo cuates. ¡¿Dónde había quedado el combo pareja?! ¡¿Por qué se llamaba ahora así?! ¡¿Acaso fue un combo que habían inventado para mandar directo a la friendzone?!

-Deberíamos pedir un combo cuates. Trae dos refrescos y unas palomitas grandes. Si quieres podemos agregarle otras palomitas porque la película dura como 3 horas y mejor que sobren a que falten – comentó Teresa. Por alguna extraña y oportuna razón, Mario pensó en añadir unos nachos.

-Se me antojan unos nachos con extra queso. Podemos pedir el combo nachos que tiene un refresco menos pero lo podemos comprar aparte-. Teresa comenzó a hacer cuentas en su cabeza, lo cual hacía que su lenguaje corporal se pareciese al de la señora del meme.

-Nos conviene mejor comprar el combo cuates y unos nachos aparte – dijo Teresa. La cabeza de Mario daba vueltas porque no sabía cómo hacer para que no pidieran el famoso combo cuates. ¿Acaso era el destino que le indicaba que debían ser solo eso? El chico de la caja los llamó y ambos acudieron al mostrador.

-Hola, muy buenas tardes, ¿qué desean?-

Mario volteó a ver a Teresa para ver si cambiaba de opinión. Pero fue ella la que decidió hablar por los dos.

-Queremos un combo nachos y un agua natural de 1 litro, por favor -. Volteó a ver a Mario y le sonrió. – Olvidé que ahorita no estoy tomando refresco.

Mario sintió un gran alivio y pensó que seguramente era una intervención divina de Martin Scorsese o Christopher Nolan, sus dos directores favoritos, para que no fuera directo a la friendzone en la primera cita.

CONTINUARÁ…

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