Ficciones

El acento que le falta a tu corazón (ficción)

Por @arturtavera

– ¿La pides tu o la pido yo?
– Creo que mejor la pido yo, está viendo hacia acá.
Levanté mi manó derecha haciendo la señal de que estaba pidiendo la cuenta, por una extraña razón me imaginé sosteniendo una varita mágica como Harry Potter y estuviera haciendo algún hechizo. Minutos después llegó la cuenta y cada quien se dispuso a pagar lo que había bebido. Yo como siempre había ordenado un jugo de naranja, por eso de la vitamina C, y él como de costumbre había tomado café, muchas tazas de café. Dejamos la propina y nos fuimos de ahí.
Caminamos unas cuantas cuadras, recorrimos algunas tiendas de antigüedades y finalmente llegamos a la librería. Cada quien se fue a su sección favorita: ficción y ciencia. Me paré al lado de los nuevos lanzamientos, buscando algún título que llamara mi atención, ningún libro lo hizo, pero si había algo que me interesaba, él. Miré hacia su sección favorita y vi que no estaba, ¿en dónde se había metido? Volteé hacia atrás y vi que estaba en una sección que jamás pensé que pisaría, autoayuda. ¿En verdad necesita autoayuda? ¡Me ofrezco a ayudarte!
Caminé hacia él y vi que estaba concentrado leyendo la contraportada de un libro como de trescientas páginas. Traté de voltearlo para ver de qué se trataba pero no me dejó e incluso tapó el lomo para que no leyera el título. Su cara mostraba aprobación y ese gesto que alguien hace cuando un artículo lo convenció para comprarlo.
– ¿No encontraste nada que te gustara? – preguntó.
– Mmmmm… no, no vi nada interesante ¿y tú? – aunque obvio si me gustaba algo en esa librería.
– ¡Que mal! Pues yo me llevaré este – y sin más caminó directo hacia la caja.
Pagó y salimos de la librería, le hizo un nudo a la bolsa donde se encontraba el libro, era obvio que no quería que viera de qué se trataba.
– ¿Cuál te compraste?
– No te voy a decir. Te va a dar risa y te vas a burlar de mí.
– ¡Claro que no me voy a burlar de ti! Todos a veces en la vida necesitamos un poco de autoayuda.
– ¿En serio esa es la mejor manera de querer convencerme para que te lo enseñe?
– ¿Qué tan malo puede ser?
– Bueno, está bien. Te lo voy a enseñar.
– ¿En serio eres tan fácil de convencer?
Puso lo ojos en blanco y desamarró la bolsa para introducir su mano y sacar el libro. Lo puse en mis manos y leí: “Cómo encontrar el amor en 10 pasos”. Mi reacción no fue reírme, fue todo lo contrario porque me tomó por sorpresa. ¿En verdad estaba buscando el amor? ¿Un amor de 10 pasos? ¿Existen 10 pasos para encontrarlo? ¡¿Por qué nadie me lo dijo?!
– ¿Por qué te compraste esto? Pensé que este tipo de libros no te gustaban para nada.
– Me lo compré porque pienso que mi vida va muy bien, tengo un excelente trabajo, pero siento que algo me falta y creo que tu también te das cuenta.
Y mi subconsciente gritó: ¡YO!

FIN

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