ficciones

El Instante (ficción)

Por @arturtavera

– ¿Entonces vas a verla mañana? – preguntó ella con voz burlona.

– No lo sé, no estoy tan convencido – contestó él, mientras prendía el cigarro que tenía entre los labios. Ella puso los ojos en blanco y cruzó los brazos, ya que esperaba una respuesta mejor.

– ¿Ahora cuál es el pretexto para no hacerlo?

Él aspiró unos segundos el humo del cigarro mentolado, cerró los ojos un momento y la miró directamente a los ojos para que viera que no estaba mintiendo.- No hay ningún pretexto, voy con una condición – le hizo un guiño con el ojo derecho.

– ¿Cuál?- preguntó ella mientras brincaba de la emoción con las manos entrelazadas y pegadas al pecho.

– Que me acompañes, esa es la única condición.

– Sabes que siempre te voy a acompañar, somos mejores amigos y estamos en las buenas y en las malas. Siempre. Por cierto, ¿qué hora es? Ya es muy tarde y me tengo que ir. – dijo preocupada mientras se acercaba hacia él en ese balcón donde se habían contado sus más oscuros secretos. – Aunque antes de irme necesito ver que te tomes tu medicina o te voy a estar fregando hasta que lo hagas.

– Está bien señorita, déjeme ir por un vaso con agua – respondió él mientras giraba y se dirigía hacia la cocina. Sacó un vaso de vidrio y lo llenó de agua mientras la veía parada de espaldas. Le gustó ese momento, así que sacó su celular del bolsillo izquierdo de su pantalón y le tomó una foto que prometió enseñársela después. Regresó al balcón y se paró junto a ella.

– Aquí están tus tic tac – ella extendió la mano y dejó caer en la palma de él unas pastillas.

Él cerró el puño y la miró directamente a los ojos. – ¡No quiero que te vayas! – comenzó a sentir un dolor en el pecho y varias lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro.

– Sabes que me tengo que ir, tu lo sabes. Pero nos vemos mañana.

– ¿No te puedes quedar un rato más? – preguntó el desconsolado y con la voz entrecortada, mientras se secaba las lágrimas.

– No, me tengo que ir. ¡Anda, tómate ya tu medicina!

Él abrió el puño, vio las pastillas y rápidamente las metió en su boca mientras cerraba los ojos. Tomó toda el agua del vaso de vidrio. Abrió los ojos y vio que ella ya no estaba, se había ido. Pero sabía que mañana la vería nuevamente.

 

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