ficciones

Nunca Me Dejes Ir (Ficción)

Por @joshtaverita

Apenas unas notas y él reconoce la canción.

Nunca me dejes ir.

Nuestra canción, la canción que se tocaría en nuestra boda.

Permanecemos un momento en silencio, mirándonos fijamente, veo como en su rostro aparece una sonrisa y se humedecen sus ojos. Sabe lo que significa. Me levanto y lo tomo de la mano levantándolo del asiento que ocupa, lo atraigo a mí, pasa sus brazos alrededor de mi cintura en un abrazo cálido y recarga su cabeza en mi pecho. Conforme la canción avanza, nos tambaleamos de un lado al otro sin ritmo, sin querer tenerlo, sólo nos entregamos por un momento el uno al otro en nuestra improvisada pista de baile.

– La cena ha estado maravillosa- dice rompiendo el silencio.

– Pasé toda la tarde cocinando, casi me muero cuando no encontraba los ingredientes necesarios en la alacena, tuve que correr a comprarlos- río recordando la caótica tarde que viví.

– Te esforzaste mucho, gracias-

– Quería cocinar rico para ti-

– Siempre lo haces-

El silencio se presenta nuevamente. Nos movemos de un lado a otro, él no ha cambiado su posición y yo no quiero que lo haga.

– Que bonita tarde- dije mirando la ventana por la cual se filtraba el remanente de luz solar- soleada, cálida y tranquila-

– Casi podríamos decir que es un día perfecto-

– Es un día perfecto- trato de mirar sus ojos – estoy contigo, estamos juntos-

Ríe. Siempre ríe. Ríe porque no sabe lo maravilloso que es pasar tiempo con él, porque no sabe lo hermoso que es verlo, tocarlo y amarlo, porque no se considera lo suficientemente guapo para ser considerado como tal, porque no se siente adecuado para ser amado. Aunque su cuerpo sea adulto, sigue pensando como un adolescente con inseguridades sobre su cuerpo y belleza, con arrebatos, caprichos ilógicos, deseoso de saber lo que es el amor pero renuente a aceptarlo.

Es en pocas palabras, perfecto.

Todo eso lo hace maravilloso.

– Hace mucho no bailamos- levanta su cabeza.

– Hace mucho no había motivo para hacerlo- lo miro y me inclino a darle un beso corto.

La música se intensifica, se enlentece, te conduce al éxtasis, te acelera el corazón y enciende la pasión del oyente. Permanecemos quietos, cara a cara. El breve instante que compartimos pudo ser nuestra vida entera juntos, desde aquel café donde nos encontramos la primera vez, hasta la última noche que compartiríamos juntos en esta vida para reencontrarnos en la siguiente. El breve espacio que nos separaba se esfumó por ese instante y dos seres se volvieron uno, fusionados en un beso que duró apenas unos segundos.

– Te amo- le dije al separar nuestros labios, le dije mirando sus ojos que se tornaron cristalinos inundados por un centenar de lágrimas que se rehúsan a escapar.

– Yo también te amo- y el torbellino sentimental se desata, las lágrimas corren por su mejilla hasta la comisura de su boca donde desaparecen. Puedo notar la sinceridad de sus palabras. Me ama.

– Hold me in your arms-

– Never let me go- responde.

Vuelve a recargar su cabeza en mi pecho y permite que se vacíe el lago que se había formado en sus ojos. Recargo mi cabeza sobre la suya para poder percibir su aroma. Lo abrazo lo más fuerte que puedo.

– Se acabó ¿no es cierto?-

– Sí, así debe ser-

Permanecemos inmóviles, mi corazón late deprisa, mi vista se nubla y ahora soy yo el que llora. No sé que decir y no sé lo que dirá, no sé si hablar primero o dejarlo expresarse. La canción parece no acabar.

– Dime algo ¿lo amas?-

– Sí, lo amo-

– ¿Te haría feliz estar con él?-

– Sí-

– Entonces ve con él-

– Lo lamento-

– No tienes porqué. Así debía ser-

– No trates de permanecer calmado, sé que no lo estas-

– No puedo hacer nada para que cambies de opinión-

– ¿Me sigues amando?-

– Sí, te amo mucho-

– ¿Me odiarás?-

– Nunca podría-

– No quiero que esta tarde acabe-

– Ni yo, pero la canción ya casi acaba-

– ¿Dejaremos que acabe así?-

– Sí, que acabe bien, en un baile, en una tarde tranquila como hace mucho no teníamos-

– Te amo-

La música va decayendo y esperamos el final de la canción y con ella, el final de nuestra historia.

Just stay.

 

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