ficciones

Boyfriend Material (ficción)

Por Artur.

Se dirigió a su escritorio y se sentó frente a la computadora para revisar si tenía algún pendiente, únicamente debía ir el domingo a cubrir el evento de un bazar de diseñadores mexicanos en la Colonia Roma. Apagó la computadora y se quedó mirando fijamente su relój esperando a que dieran exactamente las 7 pm. Faltaban tan sólo 4 minutos, así que se entretuvo viendo como Sonia, su compañera de al lado, acomodaba perfectamente todos los papeles, plumas y demás papelería antes de irse, incluido el bolígrafo de tinta negra con olor a chicle y adornado de plumas rosas. Recordó la vieja compulsión que tenía de acomodar y limpiar su cuarto antes de salir de viaje, ya que pensaba que si moría en el trayecto, no quería que encontraran su cuarto hecho un verdadero desastre. Miró el relój nuevamente y tan sólo faltaba un minuto, se imaginó igual de impaciente que Britney Spears al inicio del video “…Baby One More Time”. Sus dedos de la mano derecha comenzaron a caminar en silencio y muy despacio hacia su bolso, disimulando sus ganas de largarse ya de ahí. Finalmente llegaron a su destino y con fuerza tomaron el asa. Volteó hacia Sonia y se despidió, deseándole un excelente fin de semana. Se levantó de su asiento y se despidió de todos a su paso. Bajó las escaleras y salió por la puerta principal, por fin era libre, incluso esta libertad también aplicaba para su situación sentimental.

Andrea no tenía ningún plan, así que solamente se dedicó a caminar por la banqueta sin rumbo alguno. Al llegar a la avenida principal y esperar a que el semáforo se pusiera en rojo para poder cruzar, volteó hacia el puesto de revistas que se encontraba a su izquierda y vio el nuevo ejemplar de la competencia de la revista en la que trabajaba. Se dirigió hacia ella y la tomó entre sus manos. La portada anunciaba que era el especial de amor y uno de los temas era cómo descubrir que un chico es boyfriend material. Cuando sus intenciones por leer el contenido se hicieron más evidentes, la señora del puesto de revistas le dijo que no la podía hojear, así que Andrea sacó un billete de su cartera rosa cuarzo y pagó aquél ejemplar del amor. Volteó hacia el semáforo y éste aún seguía en verde. Se preparó para cruzar en cuanto cambiara al color de la pasión, diez segundos después ya se encontraba caminando para llegar al otro extremo, mientras recordaba aquella fiesta de semáforo a la que había ido de color verde con sus amigas seis años atrás, en donde había conocido a Hernán, el hombre con el que había compartido 4 años de su vida y el mismo que le había roto lentamente el corazón.

Después de 10 minutos de estar caminando, se percató de un bar que tenía buena música y que no estaba tan abarrotado para ser viernes. Entró y se sentó en la barra, no quería una mesa para ella sola porque no esperaba a nadie. Ese día no tenía ganas de salir con sus amigas, quería dedicar tiempo para si misma. El barman le preguntó si quería algún coctél, pero ella optó por una cerveza bien fría. Cruzó las piernas, puso la revista sobre la barra y abrió la revista en la última página. Su mamá y ella tenían la costumbre de leer los horóscopos, a veces le daba mucho miedo que fueron tan acertados. Esta vez su horóscopo de Acuario decía que en el trabajo iba a haber mucha presión pero lo importante era perseverar, en cuanto al tema del amor decía que si tenía pareja iba a ser un mes inolvidable lleno de pasión, pero que si no tenía pareja era posible que encontrara el amor en el lugar menos esperado. El barman le entregó su cerveza y Andrea le dio un gran sorbo. Comenzó a hojear la revista hasta llegar al artículo que le interesaba y por el cual se la había comprado.  Leyó con detenimiento cada párrafo tratando de descifrar el verdadero secreto para encontrar  al chico que cumpliera los requisitos de boyfriend material. Dio otro sorbo a su cerveza y siguió leyendo. Al terminar se quedó pensando sobre esto mientras veía las botellas enfrente de ella e hizo caso omiso de todas las caracterísiticas para encontrar a alguien que fuera un buen novio. Recordó lo que le había dicho su psicólogo, tenía un patrón que seguía y por eso siempre habían fallado sus relaciones, sobre todo la de Hernán. En parte era su culpa porque era ella quien había decidido estar con ellos.

El tipo de chicos que siempre le habían gustado eran los caballerosos, no necesariamente muy guapos, y que parecían ser los más buenos del mundo, cuando en realidad eran el diablo caminando sobre la Tierra. Andrea pensó que quizás era momento de que le gustaran los malos, aquellos que tienen cara de ser lo peor sobre la faz de la Tierra, pero que en realidad muy en el fondo son muy buenas personas. “Todos aman a los chicos malos” era lo que su cabeza le decía en esos momentos. El barman le ofreció otra cerveza pero ella le dijo que no, que mejor le pagaba la que se había tomado. Se bajo del asiento de un brinco, dejó el dinero sobre la barra y tomó su bolso, dirigiéndose hacia la salida. La revista se quedó ahí abandonada en la barra, esperando a que alguien le hiciera caso. Andrea salió decidida en que esa misma noche iba a encontrar a ese chico malo.

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