ficciones

Crónicas de Tinder. Capítulo 5 “Mr. Cafeinómano”

Por Artur.

Para ejecutar un Super Like, se debe pulsar el ícono de estrella azul o deslizar el dedo hacia arriba en el perfil de la persona que nos guste. Esta persona recibirá una notificación de que le han dado Super Like y en ella dependera si la historia debe continuar al darle Like o un No para que la historia nunca suceda.

Por si te perdiste alguno de los capítulos anteriores:

Introducción y Capítulo 1 “Mr. Fodongo”

Capítulo 2 “Mr. Canadiense”

Capítulo 3 “Mr. Mazatlán”

Capítulo 4 “Mr. Israelí y los otros misters”

 

Capítulo 5. “Mr. Cafeinómano”

Nombre: Octavio

Edad: 26 años

Descubrí Tinder porque mi mejor amiga comenzó a utilizarlo casi cuando acababa de ser lanzado, creo que fue como en el 2013. Ella me contaba de sus historias y de cómo le había ido con los chicos, cabe aclarar que no salió con muchos. Tiempo después vi que la app era promocionada en un video musical y yo como buen soltero del siglo XXI pensé “¿Por qué no?”. Entonces bajé la app y me di cuenta que había demasiadas personas en ella. Me sorprendió ver de todo, desde señores muy grandes hasta chavos de prepa. Así que mejor seleccioné mi rango de edad para que tampoco me salieran especímenes prehistóricos ni tampoco chavos muy chicos, no me gusta ser asaltacunas.

Hice match con un chico llamado Mateo, era muy divertido platicar con él. Decidimos conocernos en persona y tener nuestra primera cita, la cual fue un martes por la noche. Quedé de verlo en un centro comercial y ahí íbamos a decidir qué hacer. Yo llegué un poco tarde por el tráfico que había y él llegó puntual (o eso me hizo creer). Nos metimos al cine a ver una película súper aburrida y al salir fuimos a cenar. La cita iba muy bien hasta que surgió una propuesta indecorosa de su parte y yo le tuve que decir que no. No hubo más citas después de esta por lo incómodo de la situación. Un amigo mío también estaba usando la app y le había ido tan mal como a mí que juntos decidimos hacer una apuesta y no usar Tinder durante 40 días (algo así como cuarentena). Lástima que mi amigo se desesperó y la utilizó antes de tiempo, yo en cambió si duré los 40 días.

Al volver a usar la app vi que había una nueva función llamada Súper Like, en la que si una persona te gusta demasiado marcas la estrella azul y esta recibe una notificación de que ha recibido un Súper Like. Fue en noviembre cuando recibí mi primer Súper Like por parte de un chavo llamado Isaías. Leí en su descripción que le gustaba caminar, el cine, leer y nadar (muy afín a mi), vi sus fotos y me pareció muy guapo y que era buena onda, por consecuente decidí darle like para que pudieramos iniciar la conversación. A los pocos segundos recibí un mensaje de él y comenzamos a platicar. Hablamos de muchas cosas como cine, ejercicio, nuestras profesiones, hasta que llegamos a la típica pregunta de las apps de citas, “¿qué es lo que estás buscando?”. Yo contesté con la verdad, estaba buscando tener citas y conocer gente, no estaba buscando nada de fajes ni encuentros casuales. Su respuesta fue similar, él dijo estar en sintonía conmigo y prefería tener una buena y honesta charla e ir conociendo. Después de algunos días de platicar (dos para ser exactos) me dijo que si pasabamos a segunda base. Lo primero que pensé fue “ya quiere una dick pic, tan típico. Tan bien que iba el muchacho”, pero no, no quería eso. Me dijo que si nos pasabamos nuestro whatsapp para platicar sin tener que estar en la app. Después de una milésima de segundo de pensarlo accedí y le pasé mi número. Esa misma noche me dijo que si íbamos al cine y yo acepté.

La cita llegó, era un sábado por la tarde y yo no sabía que ponerme. Comencé a buscar en el clóset (del cual salí hace mucho tiempo) y me encontré con la camisa que había usado en mi cita con Mateo, obviamente quedó descartada, no quería que la historia se fuera a repetir. Llegué al lugar del encuentro que era el cineforo y él aún no había llegado. Tengo que admitir que estaba muy nervioso porque habían pasado seis meses de mi última cita. Estaba sentado en la entrada del lugar cuando de repente me mandó un mensaje de que estaba a punto de llegar. Un minuto después llegó y por fin nos vimos cara a cara. Era muy blanco y llevaba lentes, nos saludamos con un apretón de manos y nos metimos al cine porque la función estaba a punto de empezar. Había un silencio muy incómodo entre los dos y creo que demasiado nerviosismo. La película empezó y no hubo ruido alguno o comentario por parte de los dos. Al salir de la sala me preguntó sobre qué me había parecido la película, como él la había escogido tuve que mentir y decir que me había parecido interesante y que estaba buena (no quería que me odiara en la primera cita). Él contestó que le había parecido muy mala, a lo cual decidí ser sincero y decir que opinaba lo mismo.

Salimos y me acompañó por mi coche que estaba en el estacionamiento. En el transcurso íbamos platicando un poco más y rompiendo ese hielo que existía. Me di cuenta que era delgado y más alto que yo, quizás unos 10 centimetros. Al llegar al estacionamiento se ofreció a pagarlo, yo le dije que no tenía que molestarse. Nos subimos al coche y estabamos decidiendo qué cenar. Él sugirió que fueramos a una calle llamada Chapultepec donde hay muchos restaurantes, lo cual me pareció buena idea. Platicamos un buen rato porque había tráfico en Chapu. Ese día había un concierto gratuito de una estación de radio, así que había un mar de gente y de alcohol. Me estacioné cerca de Chapu y me dijo que si podíamos pasar a la librería Gandhi. Fuimos a Gandhi y estuvimos un rato. Él propuso ir a cenar a unas pizzas estilo Chicago y a mi me pareció buena idea porque me estaba muriendo de hambre.

Llegamos a las pizzas y seguimos platicando. Yo le conté de las citas que había tenido (lo cual ahora que lo pienso creo que no fue buena idea) y él contó un poco acerca de su ex-novio. Llevaba ya casi un año y medio soltero. Cada quien se tomó una cerveza y cuando llegaron las pizzas yo pedí otra cerveza más, le pregunté que si iba a pedir otra y me dijo que casi no tomaba alcohol, yo tampoco tomo tanto alcohol (de hecho nada) ¡pero pedí otra porque pensé que él iba a pedir una más! Me paré para ir al baño y me di cuenta que algo no estaba bien, estaba muy mareado y solamente me había tomado dos cervezas. Regresé a la mesa e Isaías confesó que era un adicto al café, es su bebida favorita y se considera un cafeinómano. Terminamos de cenar y decidimos dar una vuelta caminando en Chapu para ver qué onda con el concierto.

Cuando íbamos caminando confesó que no le gustaban mucho las multitudes, cosa que a mi tampoco me gusta cuando me siento aplastado y que no puedo mover ninguna extremidad. Llegamos a uno de los escenarios y estaba el grupo mexicano Kinky. Caminamos hacia el otro extremo de Chapu para ver al otro artista que estaba tocando y era un grupo tipo Guns and Roses pero versión mexicana, y más Roses que Guns (no recuerdo su nombre). Ya era casi media noche e Isaías se acercó hacia mi para decirme que se tenía que ir porque tenía que avanzar en algo de un proyecto (es arquitecto). Le dije que estaba bien, al fin y al cabo el efecto del alcohol ya había pasado y me podía sostener con las dos piernas. Me preguntó si quería que me acompañara al coche y le dije que si, porque la verdad estaba medio oscuro y había mucha gente alcoholizada por el concierto. Llegamos al coche, nos despedimos y me dijo: “me la pasé muy bien, hay que salir después, estamos en contacto y me avisas cuando llegues a tu casa”.  Yo ya había escuchado antes estas mismas palabras en una cita que había tenido con un chavo y que después se desapareció (o sea ghosting), parecían sacadas de un guión que ya estaba predestinado para las citas que no funcionaron y por lo visto esta había sido una para él. No por mi parte porque si me había divertido, pero quizás Isaías no lo había visto igual. Se dio la vuelta y se fue. Yo me me metí al coche y me fui a mi casa. Al llegar a mi casa decidí mandarle un mensaje de que ya había llegado y estuvimos platicando un rato.

Desde noviembre hasta la fecha sigo saliendo con Isaías y nos la pasamos muy bien juntos. Es muy divertido y ya platicamos más. Es dos años mayor que yo y aunque no somos nada, creo que somos más amigos pero el tiempo lo dirá. Los dos estamos dejando que esto (sea lo que sea) tome su tiempo. Es algo serio, pero dicen que por la mirada conoces a las personas y a mi me gusta su mirada. 😉

Las 3 reglas de oro de octavio en Tinder

1.- Hay que ser nosotros mismos y decir lo que realmente pensamos. No cometan el mismo error que tuve al decir que la película me había parecido buena e interesante o tomar una cerveza de más con tal de agradarle a la otra persona. Si no le gustan no se preocupen, hay muchos peces en este mar.

2.- Si crees que es alguien que vale la pena, tómate tu tiempo para concerlo. Es muy importante no forzar las cosas.

3.- En la primera cita es muy importante ir a algún lugar público. Puede ser en un centro comercial, un cine o un restaurante. ¡Prohibidísimo ir a un bosque!

 

Esperamos que hayan sido de su agrado las Crónicas de Tinder. Es muy probable que recopilemos más historias para el blog. De ser así, les haremos saber. ¡Muchas gracias por leernos y que viva el amor en el siglo XXI! ❤ ❤ ❤

Artur

 

 

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