ficciones

Crónicas de Tinder. Capítulo 3 “Mr. Mazatlán”

Por Artur.

Tinder ha registrado un crecimiento de 600% en los últimos 12 meses, ha sido descargado 40 millones de veces desde su lanzamiento en 2012. Está facilitando casi 14 millones de encuentros románticos cada 24 horas.

Forbes, 2015

Por si te perdiste alguno de los capítulos anteriores:

Introducción y Capítulo 1 “Mr. Fodongo”

Capítulo 2 “Mr. Canadiense”

 

Capítulo 3. “MR. MAZATLÁN”

Nombre: Marcos Rodríguez

Edad: 25 años

Instalé Tinder cincos meses antes de lo sucedido porque un amigo me lo recomendó. Había usado otras apps pero las citas fueron fallidas, muy hardcore en algunos aspectos y me pareció que Tinder era muy buena aplicación porque las personas son más pudorosas (risas) y es más genial el sistema porque no es como en otras que cuando te llama la atención una persona, le hablas y a veces te ignoran. En este caso es súper padre porque ves sus fotos, su descripción y le das un like si te gusta. Igualmente la otra persona, en esta hay una mejor conexión que en otras aplicaciones. Me funcionó en algunos aspectos porque conocí a unos muy buenos amigos que de hecho sigo manteniendo en contacto y si me preguntan ¿qué pasó con la pareja? pues bueno, ahí les va mi historia.

Una cita que valió la pena fue con un chico llamado Agustín, al que apodé Mazatlán. Resultó ser una persona que realmente vale la pena. Pasó en octubre aproximadamente, fue como a las 9 de la noche. Yo estaba muy aburrido, quería salir, conocer a alguien y pues estaba usando la aplicación. No sé, andaba de loquillo. Le di like a su perfil y eso que únicamente se veían sus ojos en la foto. Y por suerte fue mutuo, luego en ese entonces que la aplicación tenía el registro de la hora en que se había conectado por última vez, me di cuenta que estaba conectado.

Estuvimos platicando, me dijo que trabajaba en algo administrativo y pues equis. Platicamos al respecto de por qué estaba en la ciudad (porque era de Mazatlán) y dijo que venía de visita a un evento del festival del globo que iba a ser el domingo. Había venido con sus amigos, pero esa noche no había salido con ellos, así que le pregunté sobre qué iba a hacer. Le propuse salir a tomar algo y aceptó. Lo estuve sintiendo muy tranquilo en las conversaciones y eso me llamó la atención. Le pedí que me mandara una foto por whatsapp y a mi gusto me pareció muy atractivo. Fue muy padre que hicieramos match rápido, platicabamos súper fluido. Le interesó mucho mi profesión, a qué me dedicaba, me hizo bastante plática sobre el tema. Y de ahí nos fuimos a la aventura.

Salimos a un antro porque él también tenía ganas de bailar y tomar. Fuimos a un lugar llamado Babel, que por cierto lo recomiendo mucho. Llegamos a las 11:30 y primero pedimos de tomar tranquilo. Fuimos a uno de los tres pisos que es muy relax, platicamos muy a gusto, observamos, viboreamos y analizamos el comportamiento de la gente, lo cual fue algo muy interesante porque a él le encantaba eso. Le decía “mira, yo te voy a señalar varios aspectos”. Y así íbamos eligiendo patrones de la personalidad de cada uno de los gays que estaban llegando al piso. Luego bailamos y ya bien entrados pedimos una cubeta. ¡Imagínense una cubeta para los dos! ¡Fue una locura! Fuimos bailando en todos los pisos y tomándonos fotos con muchas personas, con extranjeros, de todo. Fue un momento súper padre, de mucha conexión física también.

Salimos del antro como a las 5 de la mañana, yo no me encontraba en muy buenas condiciones y él tampoco, los dos estabamos súper pedos. Pero de ahí no pasó más, sólo fueron besos. Imagínense, despedirse al día siguiente y nada más dormir dos horas, o sea porque terminamos de que en el hotel y la madre, ¡no pasó nada! Salí a las 7 de la mañana, todo pedo y él igual, casi llorando porque no nos queríamos despedir. Ha sido hasta el momento una de las personas a las que extraño mucho. Actualmente sigo platicando con él y la conexión aún se siente, muy fuerte. Difícilmente lo puedo considerar como amigo, pienso en el futuro ir a visitarlo. Si sirve Tinder hasta cierto punto.

Las 3 reglas de oro en Tinder de Marcos Rodríguez

1.-  No hay que satanizar mucho la aplicación.

2.- No hay que dejarse guiar por el físico.

3.- Hay que tener mucho ojo y mucha conversación con la persona. Yo le hice un gran interrogatorio en todo momento (a Agustín). Obviamente tenía que analizarlo, la verdad si hay que tomarse algo de tiempo, no puedes irte a la ligera con estas aplicaciones.

 

 

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